"El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere."
Hegel.
El humano ha sido uno de los seres que cohabitan en el mundo y que ha sido objeto de estudio de diferentes disciplinas; la psicología, antropología, sociología, por mencionar algunas; estas entienden al ser humano como un ser social que puede denominarse de esta manera a partir de que desarrolla un sistema de códigos para comunicarse; estos códigos los conocemos hoy en día como lenguaje. Desde que el hombre se puede comunicar haciendo uso de su propio lenguaje se inserta y funda la sociedad.
El lenguaje ha sido objeto de fascinaciones de diversos investigadores; el lenguaje no verbal, los discursos, la lingüística, la semiótica, etc. son campos estudiados a profundidad y que han dado pie a numerosas teorías al respecto. El campo que nos compete en este escrito es el del psicoanálisis.
El lenguaje en el psicoanálisis da forma y sentido. En la clínica, el acto de nombrar posibilita que el sujeto sea develado, una vez que el sujeto ha sido develado le permite re-escribir su historia. Sin embargo la clínica no es el único aspecto que aborda el psicoanálisis; éste, nos permite abrir una gama de posibilidades de estudio, tanto culturales, sociológicas, como antropológicas.
Las relaciones que sostiene el individuo con sus semejantes, han sido objeto de estudio del psicoanálisis; estos vínculos según Freud (1921) tienen el derecho a reclamar que se les considere como fenómenos sociales; sin embargo la psicología de las masas suele prescindir de estos vínculos y distingue como objeto de estudio la influencia que ejerce el entorno social sobre el sujeto que se encuentra ligado a éste por alguna razón y que en muchos aspectos puede ser totalmente ajeno a este entorno.
Freud retoma a Le Bon en el texto “Psicología de las masas” (1921), en el cual se expone que el rasgo mas notable de una masa psicológica es que ésta es compuesta por una población de individuos con características diversas o semejantes en su estilo de vida, ocupaciones, carácter o inteligencia, mas sin embargo al encontrarse inmersos en una masa les brinda una especie del “alma” colectiva que produce que piensen, sientan y actúen de una manera totalmente diferente a la que actuarían de manera individual. Podríamos decir que no existe la individualidad en una masa, las ideas y sentimientos que emergen en los individuos están directamente relacionados a los sentimientos e ideas de las masas, podríamos decir que el sujeto del inconciente se constituye de esta manera; “a partir de la inserción del cuerpo viviente en el campo del Otro, el universo del lenguaje. Sujeto y cultura son efectos de la estructura del lenguaje, que al mismo tiempo que establece el orden social, la religión y la moral, genera el equívoco de una pregunta oposición entre individuo y sociedad” .
En “Tótem y Tabú”, Freud retoma la teoría de Darwin de la horda primitiva en la que se explica la génesis del clan primordial. La teoría explica que el “padre” de la horda es aquel miembro que tiene acceso al poder; puede acceder a las mujeres de la horda y goza de todos los privilegios. El resto de los hombres de la horda al querer gozar de estos privilegios y verse impedidos para ello formulan y concretan el asesinato del líder; el asesinato de “el padre”. En el momento en que “el padre” deja de existir, los miembros de la horda intentan tomar aquello que “pertenecía al padre”, las mujeres de la horda. Sin embargo nace una contradicción en dicho asesinato, han destruido aquella figura idealizada, protectora y benefactora de la horda generando así la culpa. La culpa por el asesinato del padre y se genera en un sentido mítico la creencia de que si se toma posesión de aquello perteneciente “al padre” éste podrá regresar “del más allá” y cobrar venganza y castigar a aquellos que tomen su lugar o posesiones; instaurándose de esta manera la prohibición del incesto; los hombres de la horda no podrán acceder a las mujeres de su mismo clan.
“La existencia del lenguaje nos permite comprender la definición freudiana de la cultura: que no es otra cosa mas que la organización colectiva de expiación del asesinato primordial, el asesinato del padre. La cultura es la tentativa de saldar la deuda contaría por ese crimen y, simultáneamente, el eterno fracaso de éste propósito, fracaso que obliga a cada generación a transmitir a la siguiente esta deuda insaciable. El asesinato del padre es el fundamento de la sociedad que se organiza como memoria viviente de un crimen cuyo recuerdo está reprimido. […]Este padre es el padre asesinado cuya memoria deberá ser siempre venerada como garantía insustituible de la obediencia a la ley” .
La Ley entonces es instaurada como un recuerdo reprimido, como un no querer saber de este asesinato, negando que el padre ha muerto. La instauración de la Ley está en el orden simbólico, en la creencia de que el padre no ha muerto y que el lazo social se mantenga. Los hijos del padre tendrán que renunciar al goce de ocupar el lugar del padre y mantener las imposiciones y orden que éste mantenía; otorgando de esta manera el lugar del amo a este padre muerto a quien se debe venerar actuando como si este siguiera presente.
La muerte del padre indica el lugar vacío de la estructura de lo simbólico y la institución del padre como amo absoluto para desmentir la existencia de ese lugar, es el resorte fundamental de toda servidumbre consentida. No hay servidumbre que no se apoye en el esfuerzo renovado por sostener al amo, por hacer existir al padre que no debe saber que está muerto.
“La institución requiere que haya un objeto que tome el lugar del Ideal. Para Freud, esta idealización es imprescindible para el surgimiento del amor” . Siendo así, esta idealidad surge de la demanda de amor, en la que el padre ama por igual a todos sus hijos, y éstos a su vez aman al padre con el único fin de ser dignos de su amor y es por esto que se someten a el; porque es un padre infalible. “Como el amor depende de la creencia, no hay creencia que no sea, en última instancia, creencia en el padre, que es la pieza indispensable para concebir el orden simbólico como un todo, un lugar sin falta, un lugar donde está el objeto precioso que es el Bien de todos” .
La reflexión que hace Freud en torno a la política radica en la revelación de los mecanismos inconcientes que posibilitan el ejercicio del poder. Este poder es posible en medida que se da el sometimiento del sujeto frente al amor; al amor por el amo. Este sometimiento es generado desde la necesidad de concebir la existencia del Otro completo; sin tachadura, aquel al que el goce le está permitido y que el sujeto ambiciona.
Lacan, para poder explicar esta posición de poder en la que se ubica al amo, plantea en “El reverso del psicoanálisis” (1975) cuatro discursos: el del amo (M), la universidad (U), la histérica (H) y el del analista (A).
Lacan al hablar respecto al discurso del amo (M) retoma a Hegel desde su dialéctica del amo y el esclavo, en la que se explica que el saber está del lado del esclavo. El esclavo es el que “tiene el saber”, “el que sabe como hacer” y trabaja para un amo. Un amo que no sabe lo que quiere, pero que al final robará y tomará el conocimiento del esclavo para sus propias necesidades, para satisfacer su propio deseo. El esclavo lo sabe, y por ello tiene la función de esclavo.
El deseo del amo es el deseo del Otro, el Otro completo, y en función a esto se da esta dialéctica de amo y esclavo. En el que el amo goza; este goce está implícito en el hecho de que el amo se ha posicionado en el lugar de la Ley, una Ley que tiene que ver con la Ley establecida por el padre mítico; con la identificación con el goce del padre asesinado; Lacan comenta al respecto; “puesto que tal vez hay leyes de estructura que hacen que la ley sea siempre ley que está en ese lugar que llamo dominante en el discurso del amo […] si este lugar sigue siendo el mismo y, en este discurso, es el del síntoma, eso nos llevará a preguntarnos si ese mismo lugar es el del síntoma cuando opera en otro discurso. La ley puesta en cuestión como síntoma” .
El síntoma del que habla Lacan no es otro mas que la repetición; la repetición del goce; sin embargo Freud articula en este sentido que en esta misma repetición se produce un defecto, algo que falla, un fracaso. Esta falla está marcada por la transgresión de ese Otro, el retorno de lo inanimado. Aquel que se ha posicionado en el lugar del amo, el Otro corre el riesgo de asumir su falta. El amo solamente sería amo si resucitara, es decir que se convirtiera en el padre asesinado y encarnara al amo, el esclavo simplemente ha renunciado en su totalidad a ser el amo, a encarnar al padre asesinado.
El sometimiento al amo por amor, es el elemento esencial de la reflexión política de Freud, no como un sistema político como tal, sino nos revela los mecanismos inconcientes que posibilitan el ejercicio del poder; el origen del dominio social y de las leyes de sumisión. Esto responde a una serie de identificaciones del sujeto con un ideal, un ideal todo completo, sin falta, que corresponde al lugar del Otro, ese lugar sin tachadura, pero que generará agresividad debido a que esta posición, la postura del Amo es generadora de goce, al cual sólo podrá accederse mediante la transgresión de los límites del principio del placer, principio del equilibrio y la armonía.
En este sentido podemos entender el modo de actuar de aquellos que por años han gobernado el mundo y han dejado a su paso guerras, muertes, tiranía entre otras cosas mas. Hoy nuestro país atraviesa uno de los momentos mas críticos desde su institución como país “independiente”. Nuestros gobernantes se han posicionado en el lugar del amo, de ese Otro que solo busca su goce personal dejando una huella imborrable y un legado de pobreza extrema que solo anuncia su gran falla como padres de la nación, de una nación que se ha sometido a la esclavitud tanto intelectual como cultural, provocando una insatisfacción que nos ha llevado a una ola de violencia sin igual. Aquellos que se encuentran inconformes con los regimenes que nos han atravesado, existen aquellos que en su deseo de “mejorar” buscan la tachadura del Otro, para poderse posicionar en ese lugar tan deseado del amo; prometiendo un Ideal desde su saber. Por otro lado encontramos aquellos que han sido pervertidos por el mismo sistema y que se posicionan en ese otro lugar, un lugar de violencia y tiranía buscando únicamente su propio goce, un goce que se encuentra en manos de la muerte del propio pueblo. Como Lacan comenta en sus cuatro discursos, cuando explica la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, podemos ver que nuestro país está bajo ese régimen, donde los políticos no están interesados en el beneficio de un pueblo, solo tienen a un pueblo trabajando para explotar el conocimiento de sus habitantes y gozar desde su propio sufrimiento. Sin embargo tenemos el otro extremo, aquellos que han transgredido la ley, que están del lado perverso; el crimen organizado, conformado por narcotraficantes, grandes capos de la mafia, sus hijos, ex policías o ex militares, o simplemente aquellos que se han identificado con este Otro y ha aspirado a su goce. ¿Es que a lo largo del bicentenario de la independencia de México la identidad del mexicano seguirá variando, y en vez de identificarse con la virgen de Guadalupe o el equipo de futbol, la identificación será con la santa muerte o el santo Malverde?
BIBLIOGRAFÍA.
GERBER, Daniel. “El psicoanálisis en el malestar en la cultura”. Editorial Lazos, Argentina 2006.
FREUD, Sigmund. “Psicología de las masas y análisis del yo. Obras completas”. Vol. XVIII. Amorrortu editores. Argentina. Sexta reimpresión, 1995.
LACAN, Jacques. “El reverso del psicoanálisis”. Editorial Paidos. Argentina, 7ª. Reimpresión. 2008.

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