“En 1922, Hans, que ya no era “el pequeño” sino un gallardo joven de 19 años, visitó de improviso a Freud. Éste pudo sentirse satisfecho de verlo perfectamente normal, a pesar de los temores de sus opositores: Pero –dice– Hans me enseñó algo notable que me impresionó mucho y que no alcanzo a explicar. Había leído la historia de su caso. Le pareció totalmente extraña y no podía reconocerse”. (op. cit., Manoní, 1979)

 


Antes de desarrollar la fobia el niño sufre una amenaza de castración por parte de la madre;  el contenido de dicha amenaza era nada menos que la pérdida del “hace- pipí” es decir el pene,  ya que el niño se autoerotizaba y la madre al reprobar dicho comportamiento reprime la conducta con semejante amenaza, aunque en ese mismo momento esta amenaza de castración no tiene ningún efecto aparente en Hans, éste comienza a darle significado un años y medio después de este suceso.

Freud al “tomar el caso” decide asesorar al padre y éste es el que lleva nota de todas las conversaciones o sucesos con respecto al caso de su propio hijo. Hans al inicio del tratamiento presenta un gran interés por su miembro al cual hace llamar “hace-pipí” y dicho interés radica en que trata de investigar la presencia o falta del “hace pipí” en el resto de las personas o animales que le rodean logrando distinguir entre lo vivo de lo inanimado. Al nacer su hermana se da cuenta de que sus genitales son diferentes pero el tiene la firme creencia de que como es pequeña le crecerá tomando forma de un pene, acude a su madre y le pregunta si ella tiene un “hace-pipí” a lo cual ella responde afirmativamente, y en cuanto el asocia este comentario con el pene de un caballo la madre no lo saca del error haciéndole creer que está en lo cierto.

Al tiempo que el padre está trabajando sobre el autoerotismo del niño, acude a Freud porque el niño ha desarrollado una angustia terrible que le impide acercarse algún caballo; el padre relata que Hans sale de paseo con la niñera y regresa pidiendo a su madre y sus cuidados. Al día siguiente de este incidente sale con la madre y el evento se repite desarrollando entonces, la fobia  (la tontería; como suele llamarle él), que le impide salir de su casa, y el padre intenta trabajar sobre ello, sin embargo al cabo de un tiempo el niño enferma y en una segunda ocasión tiene que ser intervenido quirúrgicamente y el reposo tiene un gran impacto sobre la fobia haciendo que los síntomas se magnifiquen al grado de que Hans está totalmente impedido de salir de su casa.

Entonces el padre al acudir a Freud y tener una cita con el pequeño niño se comienza a develar el misterio; el niño hace manifiesta la angustia ante el padre, surgida de ese deseo de muerte contra él; lo cual constituyó  el máximo obstáculo del análisis hasta que fue eliminada en la declaración en el consultorio de Freud.

Hans comienza a tener progresos significativos en cuanto a poder nombrar lo que le sucede o lo que vive en ese momento. Entrando en un juego de ironías con el padre completamente llenas de verdad y a su vez de inocencia.

El niño dice Freud (1909) no miente sin razón, y en general se inclina más que los grandes por el amor a la verdad. Es posible distinguir con toda nitidez dónde falsea o se reserva cosas bajo la compulsión de una resistencia, dónde, indeciso él mismo, adhiere al parecer de su padre y, dónde, liberado de la presión, comunica a borbotones lo que es su verdad interior y lo que hasta entonces sólo él ha sabido.

Estas verdades a las que se refiere Freud no son mas que la aceptación de la rivalidad con el padre y su pequeña hermana Hanna por la amada madre. Al igual que la angustia que presenta ante el padre y que es representada en el miedo “al caballo blanco que muerde” y esto lo podemos corroborar cuando Hans ve a su padre con el torso desnudo y le comenta que es “muy blanco y hermoso, como el caballo blanco” haciendo énfasis en la blancura del padre. Al igual en el transcurso del relato encontramos muchos simbolismos como es “la cosa negra” que lleva el caballo en la boca  y que hacen inferencia según la interpretación del padre al bigote que lleva y a sus ojos.

También parte de las verdades que revela Hans durante su análisis es el gran deseo que siente por su madre y de ser el “papi” de la familia. El ocupar el lecho de su madre durante las grandes ausencias del padre le dan una imagen equivocada a Hans; un deseo de propiedad sobre la madre; deseo que se ve frustrado cuando el padre lo hecha de la cama y le pide a Hans que no duerma con ellos ya que él tiene su propia cama. Ante semejante imposición Hans comienza a tener sueños y pensamientos que nos revelan un Edipo muy claro, una lucha por la madre y el deseo de ver muerto al padre, y esto nos podría indicar el inicio de la fobia ya que Hans vive una lucha inconciente muy fuerte entre su deseo por la madre y el amor por su padre. Tal ambivalencia se ve reflejada en acciones como cuando relata el padre que Hans le pega en la mano y segundos después le besa la misma con gran ternura.

A la par de que Hans  revela tener deseos de muerte por el padre, comienza a demostrar un gran interés por las heces fecales y la orina, haciendo una analogía con las pantaletas negras y amarillas de la madre, las cuales son asociadas las negras con “Lumpf” (excremento) y las amarillas con la orina. El pequeño comenta sentir asco por dichas prendas solo cuando las observa sin ser vestidas por la madre, en el transcurso de la investigación del padre resulta tener una simbolización más profunda, la idea constante de hablar sobre la cigüeña, el nacimiento de los niños y el Lumpf tiene un significado muy claro, la negativa de Hans hacia tener nuevos hermanos, “otra Hanna”, compartir el lecho de su madre con alguien más que no sea él, para Hans defecar es equivalente a parir un hijo.

Pero entendamos de que se trata el caso Hans desde una clasificación de las estructuras psicoanalíticas, según Freud (1900)  “las histerias de angustia se desarrollan cada vez más con una fobia y, al final, el enfermo puede quedar liberado de angustia, pero sólo a costa de una inhibiciones y limitaciones a que se ha visto forzado a someterse. En la histeria de angustia hay un trabajo psíquico, que es incesante desde el comienzo de ella, para volver a ligar psíquicamente la angustia liberada. Pero ese trabajo psíquico, que es incesante desde el comienzo de ella, para volver a ligar psíquicamente la angustia liberada. Pero ese trabajo no puede conseguir la reversión de la angustia a libido ni anudarse a los mismos complejos de los cuales proviene la libido. No le queda más alternativa que bloquear cada una de las ocasiones posibles para el desarrollo de angustia  mediante unos [vorbau] psíquicos de la índole de una precaución, una inhibición, una prohibición; y son estas construcciones protectoras las que se nos aparecen como fobias y constituyen para nuestra percepción la esencia de la enfermedad”

En términos concretos, Hans desarrolla una histeria de angustia, debido a que tanto el madre y el padre le prohíben algo muy concreto; el comportamiento onanista es reprobado por la madre y le amenaza de castrarle y el padre a su vez le prohíbe ser el hombre de su propia madre. Esto hace que Hans a su vez reprima y  dicha represión falle y sea sustituida en varias ocasiones por nuevos síntomas. Esto lo podemos encontrar explicado en Freud (1915) en el artículo sobre “la represión” donde expone lo siguiente: “una represión como la del caso de la fobia a los animales puede definirse como radicalmente fracasada. La obra de la represión consistió solamente en eliminar y sustituir la representación, pero el ahorro de displacer no se consiguió en modo alguno. Por  eso el trabajo de la neurosis no descansa sino que se continúa en un segundo tempo para alcanzar su meta más inmediata, más importante. Sí llega a la formación de un intento de huida, la fobia en sentido estricto: una cantidad de evitaciones destinadas a excluir el desprendimiento de angustia”.

Después de que Hans puede aceptar y mencionar que siente celos tanto del padre como de su hermana Hanna y que quiere ser el hombre de la casa, Hans puede decirse que ha superado su condición de enfermo quedando en los siguientes términos con el padre: tiene unos hijos a quienes lleva al inodoro, los hace hacer pipí y le limpia el trasero (hace con ellos todo lo que se hace con los hijos) y por supuesto se casa con su madre y acepta al padre como tal. En su fantasía triunfante del final, extrae la suma de todas sus mociones eróticas de deseo, las que provienen de la fase autoerótica y las entramadas con el amor de objeto.

BIBLIOGRAFÍA

FREUD. Sigmund. “Análisis de la fobia de un niño de cinco años (el pequeño Hans)” Vol X Obras completas de Sigmund Freud. Amorrortu editores. Buenos Aires, Argentina, 1996.

FREUD. Sigmund. “La Represión” Vol XIV Obras completas de Sigmund Freud. Amorrortu editores. Buenos Aires, Argentina, 1996.

MANNONI, Octave “Freud: El descubrimiento del inconciente”. Ediciones Nueva Visión. Argentina, 1979

YAFAR, Raúl A. “El caso Hans: Lectura del historial de Freud”. Ediciones Nueva Visión, Argentina, 1991.